Del umbral de un sueño me llamaron
Fue la buena voz, querida voz.
- Dime: ¿vendrás conmigo a ver el alma?...
Una caricia me alcanzó el corazón.
- Siempre contigo Y avancé en el sueño por un larga, desnuda galería;
sentí rozarme su vestido puro
y el latido suave de la mano amista.
***
Machado
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