Por mi corazón basta tu pecho,
por tu libertad bastan mis alas.
De mi boca llegará hasta el cielo
lo que estuvo adormecido sobre tu alma.
Te está' en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío sobre las corolas.
Cavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.
He dicho que cantaste como en el viento
los pinos y como los árboles maestros de los barcos.
Como aquéllos eres alta y taciturna.
Y de golpe se entristece, como un viaje.
Acogedor como una vieja calle.
Tú popular echi y voces nostálgicas.
Yo me he despertado y a veces migran y huyen
los pájaros que durmieron en tu alma.
***
Pablo Neruda

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